jueves, 9 de agosto de 2018

Día 3 - 9 agosto 2018

Hoy nos levantamos sin las prisas de ayer, la excursión que tenemos prevista está muy cerca de donde nos alojamos, así que desayunamos tranquilamente, nos abrigamos bien y nos ponermos en marcha.


Queremos hacer la excursión hasta  el lago Letisvatn / Sørvágsvtn. Este lago se encuentra a 30m sobre el nivel del mar, hasta aquí todo normal, pero la peculiaridad de este lago es que está situado en un acantilado, justo encima del océano.

Nos documentamos bien y llegamos enseguida al punto donde comienza el trekking. Aquí encontramos un cartel donde se explica que este acceso  se encuentra provisionalmente cerrado ya que la zona está muy erosionada, debido al exceso de visitantes, y este acceso permanecerá así hasta que la zona se regenere. En este mismo cartel encontramos las indicaciones para llegar a otro acceso habilitado para la excursión.



Después de dar algunas vueltas con el coche, encontramos un pequeño aparcamiento donde empieza un bonito sendero, muy plano y fácil para hacer con Dídac.



Pero Dídac se cansa pronto de andar y lo subimos a la mochila. Vamos entretenidos y disfrutamos mucho de las vistas del paisaje.




Nos vamos acercando poco a poco al final del sendero, pero para ver la inverosímil panorámica del lago al borde de un acantilado, y con el mar a los pies de éste, se ha de subir una elevada pendiente que nos rompe las piernas hasta la cima del Trælanípan, pero el esfuerzo se ve recompensado con las vistas, nos cuesta describir lo que estamos viendo, nos quedamos desconcertados por la forma en la que este paisaje desafía la lógica de lo que uno se espera encontrar en un sitio como este. Nos da la sensación de estar contemplando una piscina infinita, flotando por encima del mar.




Mientras nos relajamos, sacamos la cámara, el dron y hacemos mil fotos y vídeos de todo, Dídac se entretiene jugando en las ruinas de una pequeña edificación que allí se encuentra.










Emprendemos el camino de vuelta al coche, haciendo unas últimas fotos para recordar este lugar.






Después de un largo rato, decidimos volver al coche para poner rumbo a la cascada de Múlafossur, situada en el pueblo de Gásadalur. Pero antes paramos en una tienda Rúsdrekkasøla Landsins, la empresa encargada de vender cerveza, vino y licores en estas islas. Compramos unas cuantas cervezas diferentes para probarlas todas.


El pueblo de Gásadalur  permaneció aislado por carretera  hasta  2006 cuando estrenaron el túnel que lo pudo comunicar con el resto de islas. Por el camino podemos apreciar a lo lejos el Dragarnir y las piscifactorías de salmón.


Aparcamos el coche y en apenas 300m llegamos al acantilado desde el cual se contempla la cascada cayendo sobre el mar, y al fondo Mykines, otra isla que visitaremos en un par de días.


Por el camino, Dídac se hace amigo de un perro autóctono que no para de traerle piedras para que nuestro hijo se las lance.


Islas Feroe están muy equipadas con servicios para los turistas, en cada zona de interés turístico nos encontramos con parkings gratuitos, mesas para picnics, lavabos impecables, que cuentan siempre con un desfibrilador.


Comemos por aquí y pensamos en cuál será nuestro destino para esta tarde.

Esther tiene marcado con letras doradas el nombre de Saksun, una pequeña población al norte de la isla de Streymoy, así que ponemos rumbo a esta localidad y en poco menos de una hora nos plantamos allí, atravesando verdes valles y bordeando varios riachuelos que nos sirven de guía.


Cuando llegamos, empieza a caer un molesto chirimiri, pero esto no nos detiene y Esther se vuelve loca fotografiando el entorno.






Viendo el mal tiempo que hace, volvemos camino Tórshavn, y decidimos dejar para mañana la visita a Tjørnvík.




Cuando cruzamos el puente submarino que nos lleva a nuestra isla volvemos a ver el sol y descubrimos que aquí cada isla tiene su propio microclima.

Vamos a comprar alguna cosita al súper y camino a casa a probar las cervezas feroesas que nos esperan fresquitas en la nevera, en casa somos muy cerveceros.



En dos días que llevamos en este país, ya hemos visitado 9 de las 18 islas que lo forman, y es que aquí las distancias son muy cortas.

Aprovechando las horas de luz que nos brinda el estar en esta latitud aprovechamos hasta el último momento de claridad para jugar con Dídac.

No hay comentarios:

Publicar un comentario