Mostrando entradas con la etiqueta dunedin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dunedin. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de noviembre de 2010

Día 17 - 15 noviembre 2010

Con los días se va notando el cansancio acumulado, y aunque las fuerzas no decaen, cuesta más madrugar.

Poco a poco nos hemos ido dando cuenta como nos hemos ido integrando en el mundo de los backpackers. Al principio entrábamos tímidamente, porque no conocíamos nada. Ahora, nos hemos vuelto más exigentes con las cosas que un backpacker puede ofrecernos y así poder elegir las mejores comodidades.  Ya somos uos profesionales, con nuestra bolsa térmica (con sus pastillas de hielo) y la bolsa para la comida que no necesita frío. Lo primero que hace Esther cuando llega, es entrar en la cocina para verla y fisgonear la nevera, y Aaron a coger un rotulador para nombrar nuestras bolsas para saber que son nuestras y así nadie puede tocarlas. Luego ya vemos las habitaciones y nos hacemos una idea de por qué ese backpacker tiene la puntuación que le han dado en la guía.

Hoy hemos visitado Dunedin al abandonar el backpacker (sin haber usado ni el spa ni la sauna), un par de horitas por el centro viendo el Octagon (el centro de la ciudad en forma de dicho polígono),la Iglesia de St. Paul y la estatua del escritor escocés, Robert Burns. 

También hemos hecho algo de shopping por el centro.

Después hemos visitado la estación de trenes, que es el edificio más fotografiado de la ciudad.


Hemos preguntado en el i-site dónde estaba la calle más inclinada del mundo (que está en Dunedin) y hemos ido a verla. Es increible el grado de inclinación que tiene, incluso cuesta subirla. En las fotos podéis haceros una pequeña idea.





Comida rápida y rumbo a Aoraki/Mt. Cook.

De camino hemos hecho una parada en Oamaru, un pueblo conocido por sus lugares para avistar pingüinos ojigualdos y sus edificios de piedra caliza. Había una exposición muy bizarra que tenia alguna de sus obras en la calle. Hemos decidido ir a verla (ya que era gratis), y seguía siendo weird (rara en inglés).


En el i-Site de este pueblo nos han confirmado que de nuestra compañía de backpackers no había ninguno en Mt. Cook, nos han dado la opcíón de elegir otro de otra compañía o un hotel muy famoso y caro, llamado Hermitage. El primer intento de llamada al backpacker ha sido fallido, así que hemos llamado al hotel...y sí...hemos pecado. Nos hemos declinado por éste, ya que las vistas eran increibles, tenía desayuno y más facilidades (un caprichito en el viaje porque nos lo merecemos).

Al llegar al hotel, nos han dado la llave del motel (el propio hotel tiene unas casitas a 100m que son perfectas y no tan caras). Esther al ver el mini-chalet que nos han dado se ha quedado petrificada, con ojos llorosos y ha empezado a hacer fotos (no se lo podía creer, parecía un espejismo después de tanto backpacker). Tiene cocina propia full-equiped, una cama enorme, un sofá, una mesa con sus cuatro sillas, baño perfecto, jardincito propio con banco para sentarse, vistas al Mt. Cook e incluso tabla de planchar!


Dato curioso:

A los neozelandeses, les encanta andar descalzos por la calle tanto en pueblos como en ciudades. Aunque las calles están relucientes de limpias, nos parece algo muy peculiar.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Día 16 - 14 noviembre 2010

Hemos dejado Te Anau con mucha pena, ya que le habíamos cogido mucho cariño a nuestro backpacker, por lo acogedor y por las buenas vistas que tenía.

Como vamos muy bien de tiempo, hemos decidido hacer una ruta que  teníamos en la carpetea "itinerarios alternativos".

Esta ruta es la de los Catlins, que bordea un trocito de costa al Sur de New Zealand. En muchas ocasiones hay que dejar la carretera principal  y pasar por caminos de grava sin asfaltar, pero bien señalizados.

Nuestra primera parada ha sido, en una playa con su faro, y éste faro es una especie de monumento conmemorativao, porque en esta playa se hundió en mil ochocientos y pico un barco y murireron más de cien personas.


Para la siguiente parada, hemos tenido que entrar en una granja privada de ovejas, previamente nos habíamos informado que se podía pasar, porque las ovejas aún no están criando. Aquí se encuentra el punto más cercano al Polo Sur. Hay un cartel que lo indica, con la distancia exacta, tanto al Polo Sur como al Ecuador. Ahora si que podemos decir que nos hemos recorrido New Zealand de punta a punta.

Hacía un aire insoportable, pero no nos ha importado y nos hemos hecho muchas fotos.







La siguiente parada se tenía que realizar con marea baja, para ver en las rocas de la orilla, un bosque fosilizado de helechos.

Después de toda la información buscada, (llamadas telefónicas a i-site para ver a qué hora baja la marea), y sobre ello poder realizar las excursiones cuadrando los tiempos, nos hemos dado cuenta  que no todo depende de nosotros, y al llegar a la siguiente parada que era Cathedral Cave (una cueva enorme que sólo se visita con marea baja), nos hemos llevado una desilusión ya que estaba cerrada, porque aunque habíamos llegado a tiempo, el mar estaba muy picado, y era peligroso entrar.

Con "nuestro gozo en un pozo" hemos seguido con la ruta hasta llegar a unas cascadas un poco diferentes a las que siempre vemos. Eran más bajitas, más anchas y escalonadas.


Hemos acabado los Catlins y hemos puesto rumbo a Dunedin, donde teníamos reservado el siguiente backpacker , que tenía spa y sauna, pero estaban al aire libre y con el frío que hacía, ni lo hemos usado.

Dato curioso.

Los alemanes, después de haber invadido Mallorca, ahora vienen a invadir New Zealand, están por todas partes, no sabemos que especie de fijación tienen con la islas.