sábado, 17 de agosto de 2024

Día 12 - 17 agosto 2024

Hoy tenemos que tomar el ferry a Helsinki. Madrugamos para recogerlo todo y ponemos rumbo a la terminal de ferrys.


Hacemos el checkin y nos toca esperar. En la sala de espera vemos algo curioso que leímos en Instagram, gente con carros llenos de cerveza. Esto es debido a que el precio de estas bebidas y del alcohol en general es el doble de caro en Finlandia, así que la gente aprovecha para llevarse grandes cantidades de alcohol de Estonia para el país vecino.



En la espera, una pareja empieza a hablar con Dídac en inglés, nos sorprende que aún de manera tímida, nuestro hijo les contesta en el mismo idioma de una forma clara y concisa.

El acceso al ferry está muy mal organizado, hay una fila de personas ya hecha, cuando llega más gente y empieza a colarse por los lados, un desastre!!!




Llegamos a Helsinki y nos bajamos la aplicación HSL, para poder comprar los tickets de transporte público y evitarnos las colas.

Cogemos el tranvía y vamos a nuestro hotel a dejar las maletas. En recepción quedamos con nuestro amigo Zaki, que vive aquí en Helsinki, y nos va a hacer de guía junto a su amiga Mira.

Lo primero que nos enseñan es la plaza Kansalaistori, donde se encuentra la Academia Sibelius y la biblioteca central de Helsinki Oodi (Helsingin keskustakirjasto Oodi).



Esta biblioteca nos parece de otro mundo, salas donde la gente puede venir a tocar sus instrumentos, aprender a coser e incluso a jugar a consolas!

Zaki y Mira nos comentan que aquí el sueco también es idioma oficial y la gente tiene derecho a reclamar ser atendido solo en sueco, de ahí la doble rotulación de las calles. También que es normal hablarlo en la parte oeste del país, debido a su proximidad fronteriza, y a quien lo habla en Helsinki lo llaman "pijo".

En la planta superior de la biblioteca admiramos las vistas que desde aquí tenemos. Mira nos lleva a la sección de libros en castellano.





Seguimos el paseo pasando por delante de la estación central de tren Rautatieasema Jarnvägsstation.



Por el camino incluso nos topamos con una manifestación pro-Palestina.



Justo pasamos la manifestación y nos quedamos boquiabiertos con la plaza del Senado (Senaatintori), en la cual se encuentra la catedral protestante de Helsinki (Helsingin tuomiokirkko) y la estatua de Alejandro II (Aleksanteri II), homenaje a este zar ruso que aumentó la autonomía de Finlandia.




Nos comentan que es la foto más icónica de esta ciudad y no les falta razón.




Nos llevan a cenar a un restaurante italiano con muy buena reputación el Via Tribunali, son las 18h de la tarde y aunque es un poco pronto para nosotros, estamos muertos de hambre porque nos hemos saltado la comida.

El restaurante está a tope de gente y por no esperar nos acercamos a la plaza del Senado donde este mismo restaurante ha montado una Food Truck.


Nos comemos unas pizzas y tomamos unos spritz para celebrar el encuentro. Aprovechamos para llamar a los padres de Aaron para que saluden a Zaki.



Aunque se está muy bien aquí nos toca seguir con la ruta, no sin antes comprar un helado para el camino.



Pasamos por delante del monumento Piedra de la Emperatriz (Keisarinnankivi), el monumento público más antiguo de Helsinki, un obelisco de granito rojo erigido en 1835 en la Plaza del Mercado para conmemorar la primera visita de la emperatriz rusa Alejandra Feodorovna en 1833.


Caminamos por el puerto (kauppatori) para ver dónde debemos coger el ferry mañana.

Vemos la impresionante Catedral Ortodoxa de Uspenkin (Uspenskin katedraali) encima de la ladera de una montaña.


Dídac no duda en escalarla y Aaron sale detrás de él vigilando que no se caiga.




Damos una vuelta por el puerto y el barrio Kruununhaka, barrio residencial, dónde las antiguas fortunas tenían sus viviendas.



Retomamos la ruta camino al hotel para despedirnos. 



Ha sido un agradable paseo para ubicarnos, mañana iremos a hacer las fotos de rigor y visitar la isla de Suomenlinna.

viernes, 16 de agosto de 2024

Día 11 - 16 agosto 2024

Al no contar con este día extra en Tallin, decidimos tomarnos las cosas con calma.


Lo primero que hacemos es ir a una tienda de juegos de mesa que hemos encontrado en el centro comercial Nautica. Aaron y Dídac se pegan un buen rato para decidir qué juegos formarán parte de su colección, mientras que Esther se toma tranquilamente un café.


De aquí vamos a coger el tranvía número 3 para ir al palacio Kadriorg.




El palacio se encuentra en medio de un bonito parque con el mismo nombre, con lagos, fuentes y zonas ajardinadas.


Vamos a ver el precio de las entradas, 24€ pack familiar. Actualmente dentro de este palacio se encuentra una exposición española, y fruto de ello en la tienda hay a la venta castañuelas e incluso imágenes de la virgen del Rocío.


Al palacio decidimos no entrar y pasamos a visitar los jardines. Aquí nos hacemos infinidad de fotos buscando el mejor ángulo.









De vuelta pasamos un rato en un parque infantil con algunos toboganes de la época soviética.






Para la vuelta al centro, subimos a un tranvía más clásico. La idea es ir a comer y visitar algunos rincones que nos quedaron pendientes ayer.


Ya en el centro visitamos:
  • Jardines daneses


  • El mirador Kohtuosta vaateplats (con unas bonitas vistas de la ciudad)

  • Tall Herman tower (Pika Hermanni Torn)

  • De nuevo la Catedral de Alejandro Nievsky y el Palacio de Toompea

  • La academia de las ciencias de Estonia

Queríamos caminar por encima de algún tramo de la muralla que envuelve Tallin, cuando descubrimos que la torre de la doncella, ubicada en los jardines daneses, tiene un café en la segunda planta. Aquí hay la opción de comprar la entrada para ver 4 torres y bastión por 16€ adulto + 8€ niño (pack familiar 30€) o bien pagar 1€ por adulto para poder subir al café y poder caminar por un tramo de la muralla. Optamos por esta segunda opción.











Volvemos a callejear por el casco antiguo y descansamos en la plaza del Ayuntamiento para despedirnos. Hoy hace un día más gris y la ciudad parece otra.




En poco tiempo comienza a chispear así que ponemos rumbo al apartamento.

Pasamos la tarde descansando, jugando a juegos de mesa, comprando la cena y provisiones para mañana, y preparando la maleta.

Aaron aprovecha para tirar la basura en la zona designada para ello en el edificio, situada en los garajes. Aquí se puede volver a ver la calidad de vida de este barrio.



Mañana será el último día en los países bálticos para volver a ir a los países nórdicos.