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jueves, 10 de agosto de 2017

Día 2 - 9 agosto 2017

Antes de empezar la aventura por tierras eslovenas, nos hemos propuesto visitar Graz, la segunda ciudad más grande de Austria. En nuestra visita del año pasado al Tirol Austríaco no nos dio tiempo, y aprovechando que Maribor, nuestro primer campamento base en Eslovenia, está a tan sólo 70km decidimos acercarnos.

Volvemos a comprar otra Vignetta para poder circular por las autopistas austríacas. Nos cuesta 8,90€ la de 10 días, nosotros sólo vamos a usarla un día, pero no hay posibilidad de comprarla por menos tiempo.


Una vez en Graz nos cuesta mucho aparcar el coche, todos los estacionamientos son de pago y optamos por dejar el coche en un párking, algo alejado del centro turístico de la ciudad.

Ponemos rumbo al río Mur para ver la Kunsthaus Graz, un espacio de arte contemporáneo diseñado por los arquitectos británicos Peter Cook y Colin Fournier, el edificio es una creación atrevida que nos recuerda a un dragón espacial.


Y justo delante del la Kunsthaus nos encontramos con Murinsel, una isla puente de metal y plástico contruida en medio del Mur. Este moderno icono de la ciudad contiene un café, un parque infantil y un pequeño escenario.




Entre estos dos puntos de interés vemos la Mariahilfkirche, con sus dos bonitas torres y su fachada barroca.


Aprovechamos que Dídac se ha dormido y decidimos parar a tomar algo en la Schlossbergplatz, en esta plaza se encuentra el ascensor acristalado que da acceso a Schlossberg, que es el emplazamiento original en la cual se fundó Graz, donde también se encuentra la Uhrturm (torre del reloj), símbolo de la ciudad.


La subida de 473m de altura también se puede realizar andando, subiendo por una escalinata bastante empinada, al ir con el carricoche de Dídac nos decidimos por el ascensor, y nos cuesta 6 euros.

Disfrutamos del buen día que hace y de la tranquilidad que se respira en este bucólico emplazamiento para hacernos unas fotos.









Antes de descender Dídac se despierta, así que decidimos acercarnos al Glockenspiel (Carillón) para verlo sonar y comer por la zona. Este carillón suena a las 11, 15, 17h. Llegamos 10 min antes y vemos que ya se ha reunido un grupo bastante considerable de turistas. La actuación de estas dos figuras dura unos 6 min.


Comemos en un italiano cercano al carrillón, y proseguimos calle abajo dirección al Mausoleo de Fernando II y la Domkirche.



Entramos en la Domkirche que desde 1786 es la catedral de Graz, aprovechamos el fresquito que hace dentro para descansar un poquito, para que Dídac haga de las suyas, y para encender una vela, algo que solemos realizar en todos nuestros viajes y que para nosotros es algo más simbólico que religioso.



Ya sólo nos queda por visitar una curiosa escalera doble, que se encuentra en el Burg de Graz (Hofgasse 15), y que es la sede de varios despachos oficiales. Nos cuesta bastante encontrar el sitio pero no desistimos, y al final damos con él. La entrada es gratis, algo que no nos extraña porque la visita es algo decepcionante.





Un poco cansados ya de andar, decidimos poner rumbo al coche y pasamos frente al edificio de la Ópera.

Pagamos el párking, que encontramos carísimo, y nos dirigimos a la última visita de hoy, el Palacio de Graz (Schloss Eggenberg), pero leemos en la guía que el palacio sólo se puede visitar con una visita guiada, y como ya estamos algo cansados, decidimos volver a Maribor, donde se encuentra nuestro hotel, haciendo unas compras básicas por el camino.


Ya en el hotel, nos tomamos un refrigerio en el patio trasero mientras Dídac juega en el césped.


jueves, 1 de septiembre de 2016

Día 10 - 1 septiembre 2016

Hoy es nuestro último día en Austria antes de volver mañana a casa. Y nos hemos dejado para hoy, uno de los pueblos más bonitos de este país, Hallstatt.

Dudamos un poco entre ir o no ir, ya que las condiciones meteorológicas no son muy buenas, la previsión es de lluvia al mediodía, y tenemos 73 km desde Salzburgo, una hora aproximada de viaje. 

Finalmente, decidimos aventurarnos e intentarlo, hemos tenido muy buena suerte con el tiempo, y pensamos que ésta suerte, nos va a seguir acompañando.

Del desayuno en nuestro hotel salimos bastante decepcionados, poca variedad y algo escaso, menos mal que por lo menos está muy bien ubicado.


Elegimos la ruta que pasa por Fuschl, Sankt Gilgen, Bad Ischl.

Los pueblos que nos vamos encontrando a orillas del lago Hallstätter See son preciosos, aunque el mal tiempo que hace los desluce un poco, intentamos ser optimistas y pensar que en Hallstatt nos va a hacer bueno.

En Sankt Gilgen nos pasamos de largo el desvío, ya que pensamos que un destino tan popular tendría unos accesos más amplios.

Pasamos por Bad Ischl donde se encuentra el famoso balneario de Sissi, y lo dejamos para la vuelta.

La entrada a Hallstatt se hace por un túnel excavado en la montaña que atraviesa todo el pueblo y desemboca en tres grandes parkings en las afueras, el acceso en coche al pueblo sólo está permitido a los vecinos.

Ha sido bajar del coche y aparecer un sol radiante, así que de camino al pueblo nos vamos ya quitando ropa, pues empieza a hacer calor.

Divisamos la primera panorámica con sus casas color pastel reflejadas en el lago cristalino situado entre altísimas montañas.



Y nos dan la bienvenida unos descarados cisnes, que están muy acostumbrados a tratar con los turistas.


Seguimos paseando por la que creemos que es la única calle de Hallstatt, y pasamos por la iglesia, que está al final de unos altísimos escalones, pero como vamos con el carricoche del niño no subimos, y seguimos paseando hasta una pequeña esquina desde donde sacamos la famosísima foto de esta localidad que aparece en todas las guías de Austria.





Ya hemos recorrido todo el pueblo y decidimos buscar un lugar para comer, encontramos una terraza al borde del lago, y cuando ya estamos casi acabando se levanta un viento frío y comienza a diluviar.

Pagamos rápidamente y nos ponemos a cobijo hasta que afloja un poco, y Aaron aprovecha para ir a buscar el coche que está bastante lejos.

Nuestra idea era volver por otra ruta, la que pasa por los lagos, Unterach am Attersee, Sankt Lorenz, pero viendo el mal tiempo que hace, decidimos coger la ruta más corta (Abtenau, Gröding), y así llegar antes a nuestro hotel.

Una vez en Salzburgo, el sol vuelve a salir, así que sin dejar el coche vamos directamente a los jardines del palacio de Mirabell, famosos por aparecer en la película de Sonrisas y Lágrimas.

Paseamos tranquilamente y a Aaron le recuerdan al parque de la Ciutadella, por la cantidad de pokeparadas que se encuentran cerca de su fuente.





Al salir de aquí aparecemos justo delante de la casa dónde nació el físico Doppler y al lado la casa dónde vivió Mozart.


Y muy cerquita de allí la iglesia de la Trinidad.


Toca preparar maletas para mañana.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Día 9 - 31 agosto 2016

Hoy nos despedimos, con mucha pena de nuestros días en Tirol, de nuestro hotel, de su dueña, y de todo el personal, que tan agradable nos han hecho la estancia, una estancia muy cómoda y familiar, ha sido como estar en casa.


Y ponemos rumbo a Salzburgo, ciudad natal del famoso compositor Wolfgang Amadeus Mozart.

Nos separan apenas 160 Km de distancia, que hacemos en unas dos horas de coche, con bonitos paisajes que distraen nuestra atención, sobre todo la parte en la que se bordea el lago Chiemsee, repleto de barcos de vela y una curiosa mini isla en el centro.

Llegando a Salzburgo nos sorprende un tráfico horroroso, que contrasta con la tranquilidad que teníamos en Tirol.

Nos alojamos en el JUFA Hotel. Hacemos el check-in a medio día y llega la primera decepción. La habitación que nos dan es ridículamente pequeña. Dídac con sólo echar un vistazo, ya se da cuenta que eso no es para él y le pide a Esther que le saque de allí. Así que como nuestro hijo manda, decidimos bajar a recepción a quejarnos, y pedir que nos cambien de habitación, que ese camarote de los hermanos Marx, no tiene nada que ver con las fotos que publicitan en Booking.

Muy amablemente nos la cambian y nos dan una más grande, con la que nos conformamos.

Desde la entrada de nuestro hotel, se divisa, a poca distancia y sobre un acantilado, la Fortaleza de Hohensalzburg, icono de esta ciudad. Así que decidimos que ésta será nuestra primera visita.

En este punto, tenemos que ser sinceros y comentar, que nos cuesta muchísimo encontrar el camino de acceso. Primero damos muchas vueltas con el coche, pensando que podríamos llegar con él, pero esto es imposible, los coches no pueden subir.


Después probamos seguir a pie siguiendo los raíles de un cremallera, pero después de muchas cuestas, descubrimos que es una ruta sin salida. Damos vueltas por la zona y por fin, después de preguntar a unos obreros, conseguimos dar con el camino correcto. La subida a pie, según nuestra guía, es de 15 minutos, pero con Dídac en brazos tardamos bastante más, las cuestas son muy pronunciadas y tenemos que ir descansando. Nos extraña mucho no encontrarnos turistas por el camino, siendo esta fortaleza uno de los sitios más visitados de esta ciudad.


Y una vez llegados a la entrada descubrimos el por qué. Y es que en el centro de Salzburgo (Festungsgasse 4) se coge un cremallera que por sólo 9,95€ te deja muy cómodamente en la misma puerta, y en el precio del cremallera va incluído la entrada a la fortaleza. Qué cara de tontos se nos queda…


Lo más bonito de la fortaleza es que desde sus murallas se obtienen unas vistas espectaculares de la ciudad y de las montañas que la rodean.



La entrada permite visitar también el Marionette Museum. A Dídac le llaman mucho la atención las marionetas, se ríe, aplaude y a nosotros se nos cae la baba viéndole disfrutar.



De la fortaleza poca más que destacar, así que decidimos bajar, pero esta vez cogemos el cremallera, que nos deja en centro de Salzburgo al lado de la Stiftskirche St Peter (iglesia de la abadía de San Pedro), y paseamos por su bonito cementerio con tumbas que son pequeñas obras de arte. En el cementerio se hallan las catacumbas compuestas por capillas y tumbas excavadas en el mismo acantilado, se pueden visitar, pero nosotros decidimos no hacerlo, porque hace bastante fresco y no llevamos ropa de abrigo para Dídac.


Seguimos paseando y llegamos a la Residentzplatz. Una majestuosa plaza barroca, con palacios, coches de caballos y artistas callejeros, en el centro de la plaza encontramos una enorme fuente de mármol.





Más adelante nos encontramos la Catedral de Salzburgo y la Iglesia Franciscana, el Alter Markt, dónde hacemos una parada en el Café Tomasseli, el más antiguo y famoso de la ciudad y el favorito de Mozart.




Por la calle Getreidegasse llegamos a la casa amarilla donde nació Mozart en 1756. Esta calle es la arteria comercial de la ciudad y está repleta de turistas.


Cruzamos el río para ir al Hotel Sacher, origen de la legendaria tarta Sacher. Comprobamos que está riquísima, Dídac prueba la nata por primera vez y nos pide más y más. Estamos sentados en la terraza de este bonito hotel, a orillas del río Salzach y todo nos parece de cuento.



Ponemos rumbo a la realidad de nuestro pequeño y sencillo hotel y por el camino encontramos, en la Papagenoplatz, un restaurante muy bonito donde cenamos muy bien.



Mañana rumbo a Hallstatt.