Al no contar con este día extra en Tallin, decidimos tomarnos las cosas con calma.
Lo primero que hacemos es ir a una tienda de juegos de mesa que hemos encontrado en el centro comercial Nautica. Aaron y Dídac se pegan un buen rato para decidir qué juegos formarán parte de su colección, mientras que Esther se toma tranquilamente un café.
De aquí vamos a coger el tranvía número 3 para ir al palacio Kadriorg.
El palacio se encuentra en medio de un bonito parque con el mismo nombre, con lagos, fuentes y zonas ajardinadas.
Vamos a ver el precio de las entradas, 24€ pack familiar. Actualmente dentro de este palacio se encuentra una exposición española, y fruto de ello en la tienda hay a la venta castañuelas e incluso imágenes de la virgen del Rocío.
Al palacio decidimos no entrar y pasamos a visitar los jardines. Aquí nos hacemos infinidad de fotos buscando el mejor ángulo.
De vuelta pasamos un rato en un parque infantil con algunos toboganes de la época soviética.
Para la vuelta al centro, subimos a un tranvía más clásico. La idea es ir a comer y visitar algunos rincones que nos quedaron pendientes ayer.
Ya en el centro visitamos:
- Jardines daneses
- El mirador Kohtuosta vaateplats (con unas bonitas vistas de la ciudad)
- Tall Herman tower (Pika Hermanni Torn)
- De nuevo la Catedral de Alejandro Nievsky y el Palacio de Toompea
Queríamos caminar por encima de algún tramo de la muralla que envuelve Tallin, cuando descubrimos que la torre de la doncella, ubicada en los jardines daneses, tiene un café en la segunda planta. Aquí hay la opción de comprar la entrada para ver 4 torres y bastión por 16€ adulto + 8€ niño (pack familiar 30€) o bien pagar 1€ por adulto para poder subir al café y poder caminar por un tramo de la muralla. Optamos por esta segunda opción.
Volvemos a callejear por el casco antiguo y descansamos en la plaza del Ayuntamiento para despedirnos. Hoy hace un día más gris y la ciudad parece otra.
En poco tiempo comienza a chispear así que ponemos rumbo al apartamento.
Pasamos la tarde descansando, jugando a juegos de mesa, comprando la cena y provisiones para mañana, y preparando la maleta.
Aaron aprovecha para tirar la basura en la zona designada para ello en el edificio, situada en los garajes. Aquí se puede volver a ver la calidad de vida de este barrio.
Mañana será el último día en los países bálticos para volver a ir a los países nórdicos.


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