viernes, 11 de agosto de 2017

Día 4 - 11 agosto 2017

Hoy dejamos nuestro hotel de Maribor, para dirigirnos a nuestro siguiente destino en Eslovenia, la capital del país, Ljubljana, haciendo alguna parada por el camino para estirar las piernas y visitar un par de puntos de interés que nos marca nuestra guía.


La primera parada es Ptuj, una de las localidades más antiguas de Eslovenia, con un nucleo medieval que visitamos en poco tiempo, ya que es una ciudad muy pequeña. Damos un agradable paseo y cruzamos a la otra orilla del río Drava, para apreciar mejor sus característicos tejados rojos.







Dejamos Ptuj y nos dirigimos a Ljubljana, pero antes paramos en Celje para comer y visitar su pequeño casco antiguo.

Nos sorprende gratamente, no contábamos con visitar esta ciudad, pero la encontramos bonita y elegante.





Comemos en un restaurante italiano cerca del ayuntamiento y ponemos rumbo a Ljubliana.

Nos hospedamos en el Birokrat Hotel, un hotel funcional de negocios. Hemos reservado una habitación mucho más amplia que en Maribor, queremos estar a gusto porque vamos a pasar aquí 6 noches y queremos que Dídac tenga espacio para jugar.


Con la reserva del hotel nos dan un voucher diario para ir a un parque acuático llamado Laguna, que se encuentra situado a poca distancia de nuestro hotel. Una vez hecho el check-in dejamos corriendo las maletas en la habitación, y nos dirigimos a este parque para refrescarnos un poco, hemos pasado un calor agobiante, y disfrutamos mucho de sus instalaciones.

Día 3 - 10 agosto 2017

Cuando planteamos las visitas de este viaje, el día de hoy lo pensábamos dedicar a visitar Zagreb (Croacia), ya que queda relativamente cerca de Maribor, pero finalmente decidimos darnos un respiro de tanto coche y quedarnos para visitar Maribor.

Tenemos que decir de esta ciudad, que no recomendamos ninguna visita obligatoria, pero rebosa encanto gracias a un casco antiguo precioso e irregular, a lo largo del río Drava, un paseo tranquilo y reparador.

Empezamos el día dirigiéndonos al parque Mestni, un jardín botánico con tres lagos, donde Dídac pasa un buen rato tirando piedrecitas al agua.




Dentro de este parque se encuentra un entretenido acuario-terrario del año 1953, algo decadente y anticuado que en su día tuvo que ser una gran atracción turística de la ciudad, pero que hoy se encuentra en un lamentable estado. La entrada cuesta 5€ a los adultos y niños menores de 2 años gratis, nuestro hijo se lo pasa pipa poniendo su dedito en los cristales y esperando que los peces se acerquen a mordérselo.

A parte de peces vemos serpientes, tortugas y hasta un cocodrilo, la situación de estos animales deja mucho que desear.




A la salida cogemos el coche y nos acercamos al centro de la ciudad  y aparcamos en Trg Generala Maistra. Aquí la zona azul es mucho más barata que en Graz.



Comenzamos nuestro recorrido en la plaza Grajski, es una plaza donde se encuentran los edificios más importantes de Maribor, como el castillo, en cuyo interior se encuentra el museo regional y la columna de San Froilán.


Tomamos dirección al río, hacia el barrio ribereño de Lent, conocido por su festival multicultural y su ambiente nocturno. Pero de día y con un calor insoportable, está poco concurrido. El río lo cruzan varios puentes, pero uno nos llama la atención sobre el resto. Es el puente de Tito, en memoria del fallecido mariscal, jefe de estado de la antigua Yugoslavia. Lo cruzamos para realizar una foto del barrio desde la otra orilla.




Volvemos a la ribera del Drava y descubrimos la Stara Trta, esto es la vid más antigua del mundo y símbolo de la ciudad de Maribor, y que todavía produce unos 35-55 kg de uvas y unos 25 litros de vino tinto al año después de haber sido plantada hace más de 400 años.


La casa sobre la que se extiende la vid es un museo gratuito dedicado al vino de la zona, La Old Vine House, donde entramos a descansar y aprovecharnos un poco de la fantástica temperatura que nos proporciona el aire acondicionado del local.

Aaron se escapa a hacer unas fotos y a la vuelta decidimos parar ya para comer en uno de los restaurantes con terraza a orillas del río, el local tiene mucho estilo pero la comida es muy sencilla, con pocos platos donde elegir.


Con la barriga llena seguimos ruta, y otros edificios llaman nuestra atención, la torre del agua, una antigua torre de defensa de la ciudad. 


De camino al coche pasamos por la iglesia franciscana del siglo XIX.


Con el coche nos dirigimos a la Catedral de Maribor, en cuyas puertas encontramos la estatua en memoria de Anton Martin Slomšek, obispo y político esloveno beatificado en 1999 y primer esloveno en recibir tal distinción.



De vuelta al hotel, decidimos explorar un poco la zona y encontramos un encantador hotel de montaña al pie de una estación de esquí. Decidimos reservar mesa para la cena y volvemos rápidamente a nuestro hotel porque amenaza tormenta. Ya en nuestra habitacíon caen unos relámpagos y truenos que iluminan la estancia y que fascinan a Dídac.

Al acabar la tormenta salimos a cenar y nos ponemos las botas con la abundante comida que nos sirven en el restaurante del hotel de montaña.

Bona nit!

jueves, 10 de agosto de 2017

Día 2 - 9 agosto 2017

Antes de empezar la aventura por tierras eslovenas, nos hemos propuesto visitar Graz, la segunda ciudad más grande de Austria. En nuestra visita del año pasado al Tirol Austríaco no nos dio tiempo, y aprovechando que Maribor, nuestro primer campamento base en Eslovenia, está a tan sólo 70km decidimos acercarnos.

Volvemos a comprar otra Vignetta para poder circular por las autopistas austríacas. Nos cuesta 8,90€ la de 10 días, nosotros sólo vamos a usarla un día, pero no hay posibilidad de comprarla por menos tiempo.


Una vez en Graz nos cuesta mucho aparcar el coche, todos los estacionamientos son de pago y optamos por dejar el coche en un párking, algo alejado del centro turístico de la ciudad.

Ponemos rumbo al río Mur para ver la Kunsthaus Graz, un espacio de arte contemporáneo diseñado por los arquitectos británicos Peter Cook y Colin Fournier, el edificio es una creación atrevida que nos recuerda a un dragón espacial.


Y justo delante del la Kunsthaus nos encontramos con Murinsel, una isla puente de metal y plástico contruida en medio del Mur. Este moderno icono de la ciudad contiene un café, un parque infantil y un pequeño escenario.




Entre estos dos puntos de interés vemos la Mariahilfkirche, con sus dos bonitas torres y su fachada barroca.


Aprovechamos que Dídac se ha dormido y decidimos parar a tomar algo en la Schlossbergplatz, en esta plaza se encuentra el ascensor acristalado que da acceso a Schlossberg, que es el emplazamiento original en la cual se fundó Graz, donde también se encuentra la Uhrturm (torre del reloj), símbolo de la ciudad.


La subida de 473m de altura también se puede realizar andando, subiendo por una escalinata bastante empinada, al ir con el carricoche de Dídac nos decidimos por el ascensor, y nos cuesta 6 euros.

Disfrutamos del buen día que hace y de la tranquilidad que se respira en este bucólico emplazamiento para hacernos unas fotos.









Antes de descender Dídac se despierta, así que decidimos acercarnos al Glockenspiel (Carillón) para verlo sonar y comer por la zona. Este carillón suena a las 11, 15, 17h. Llegamos 10 min antes y vemos que ya se ha reunido un grupo bastante considerable de turistas. La actuación de estas dos figuras dura unos 6 min.


Comemos en un italiano cercano al carrillón, y proseguimos calle abajo dirección al Mausoleo de Fernando II y la Domkirche.



Entramos en la Domkirche que desde 1786 es la catedral de Graz, aprovechamos el fresquito que hace dentro para descansar un poquito, para que Dídac haga de las suyas, y para encender una vela, algo que solemos realizar en todos nuestros viajes y que para nosotros es algo más simbólico que religioso.



Ya sólo nos queda por visitar una curiosa escalera doble, que se encuentra en el Burg de Graz (Hofgasse 15), y que es la sede de varios despachos oficiales. Nos cuesta bastante encontrar el sitio pero no desistimos, y al final damos con él. La entrada es gratis, algo que no nos extraña porque la visita es algo decepcionante.





Un poco cansados ya de andar, decidimos poner rumbo al coche y pasamos frente al edificio de la Ópera.

Pagamos el párking, que encontramos carísimo, y nos dirigimos a la última visita de hoy, el Palacio de Graz (Schloss Eggenberg), pero leemos en la guía que el palacio sólo se puede visitar con una visita guiada, y como ya estamos algo cansados, decidimos volver a Maribor, donde se encuentra nuestro hotel, haciendo unas compras básicas por el camino.


Ya en el hotel, nos tomamos un refrigerio en el patio trasero mientras Dídac juega en el césped.


martes, 8 de agosto de 2017

Día 1 - 8 agosto 2017

Esto de decidir el destino de vacaciones en el último momento, se está convirtiendo ya en una tradición, y es que somos muy indecisos a la hora de decidirnos, y por qué no decirlo también, nos cuesta mucho ponernos de acuerdo.

Pero siempre acabamos encontrando algo del gusto de los dos, aunque pagando bastante más, y siempre, siempre, cuando ya está todo atado, acabamos diciendo: el año que viene no nos pasa...

Este año nos volvemos a quedar en Europa, concretamente en Eslovenia, porque desde que tenemos a Dídac no nos apetece meternos en un avión demasiadas horas, ya habrá tiempo de volver a hacerlo.

Decidimos hacer sólo un par de campamentos base, uno en Maribor, en la punta oriental de Eslovenia, y el otro en Liubliana, la capital del país, situada justo en el centro.

Desde Barcelona no existe vuelo directo, hay que volar a Trieste con pocos vuelos y caros, o Venecia, con más vuelos, y en la época que nosotros reservamos, más ecónomicos, así que nos decidimos por este último.

La aerolínea elegida es Vueling, y éste es el primer viaje donde Dídac ya paga asiento, hasta los dos años el billete de avión del niño ha sido gratis.



En el mismo aeropuerto de Venecia recogemos el coche de alquiler, un Kia de 7 plazas, donde metemos rápidamente todo nuestro equipaje y ponemos rumbo a la ciudad de Maribor a 347km de distancia.

Desde Venecia hasta casi Trieste vamos por autopista, nos cuesta 10.10€. Y un poco antes de entrar en Eslovenia compramos el Bollino en italiano o la Vijneta en esloveno. Esto es la pegatina que se pone en el parabrisas del coche y nos da acceso a todas las autopistas del país. Este nos cuesta 15€ por 7 días, así que tendremos que volver a comprar otro, ya que estaremos por estas tierras un total de 10 días.



Nuestra sorpresa ha sido que al pasar la frontera nos encontramos con una policía con prismáticos revisando que los coches llevasen puesta la Vijneta. High Technology!!

La autopista hacia Maribor discurre de forma monótona salvo por los largos tramos de obras, y se nos hace pesado.

Llegamos ya de noche al hotel Guest House Pri Gondoli, aunque el nombre en la fachada es otro.

Llamamos a recepción y al cabo de poco tiempo aparece una chica en coche que nos abre las puertas y nos da las llaves.

Ordenamos un poco la maleta y nos disponemos a dormir que ha sido un día largo.